1232
Vistas

La mayor recompensa en tu vida está cuando tus acciones sobre pasan las expectativas de lo que se te pidió hacer.

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8

En su oración, Pablo dice: Haya en nosotros ese sentir de humillarnos para ser obedientes. Jesús fue obediente al venir a la tierra para morir en la cruz por los pecados de la humanidad; a tal grado que, la noche antes de ser entregado, oró pidiendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. (Mateo 26:39). Esto muestra que, aunque Jesús en ese momento no quería morir, lo hizo, no tan solo por amor a la humanidad, sino sobre todo por obediencia al Padre. Por la obediencia de Jesús y por haberse despojado de sí mismo para hacerse siervo, siendo Dios, Jesús recibió una recompensa que tal vez no esperaba.

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2:9-11

El problema de mucha gente en la iglesia es que quieren hacer solo lo que les nace hacer. Dicen: Si yo no lo siento, no lo voy a hacer; no lo voy a hacer hasta que Dios lo confirme con tres profetas y me hable por todas partes; entonces, yo sabré qué tengo que hacer. Imagínate que tus hijos te digan que ellos van a estudiar cuando lo sientan. Cuando Dios me lo revele, yo vuelvo a estudiar. De la misma manera, mucha gente quiere hacer única y exclusivamente lo que a ellos les nace.

El que no hace nada que no sienta, no se ha dado cuenta que la verdadera recompensa viene cuando se hace lo que no se pidió, después de hacer lo que se pidió. El hacer algo en tu corazón debe ocurrir después de lo que se te pide. La mayor recompensa en tu vida está cuando tus acciones sobre pasan las expectativas de lo que se te pidió hacer.

“¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.” Lucas 17:7-10

Todas estas son preguntas retóricas; las contestaciones a todas ellas es no. En otras palabras, está diciendo: ¿Por qué tú esperas que yo haga contigo, lo que tú no estás dispuesto a hacer con uno de tus siervos? Las gracias se dan cuando haces algo que no te mandaron a hacer, que no tenías que hacer, y lo hiciste.

A un hijo no se le debe dar las gracias por limpiar el cuarto; ese es su deber. O darle dinero por tener buenas notas, porque ese es su deber. Los hijos deben saber que no todo lo que hacen debe ser celebrado, porque hay cosas que se deben hacer, recibas reconocimiento o no. En la vida, no se reciben recompensas por tus deberes; las recompensas se reciben cuando sobresales en lo que haces, cuando das la milla extra. Hay mucha gente molesta en sus trabajos, porque no reciben reconocimiento.

Si recibes una remuneración al final de la semana por el trabajo para el que se te contrato, debes sentirte recompensado. Y el problema de la iglesia es que siempre quiere hacer únicamente lo que le nace. La gente no quiere diezmar, porque no les nace; no quieren ser discipulados, porque no les nace; no quieren hacer ciertas cosas, porque no les nace.

“Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.” Lucas 17:10

¿Qué te hace un siervo inútil? Si no haces lo que se te pide, eres menos que inútil. Cuando haces lo que se te pide, eres inútil. Te conviertes en un siervo útil, cuando haces más de lo que se te pide. Eres útil cuando haces lo que se te pide, demostrando así obediencia, y haces de más, demostrando así tu amor. Así que, no importa lo que tengas que hacer por obediencia, aunque tengas que morir a ti mismo, porque esto te dará la oportunidad de dar más de lo que se te pidió, para alcanzar la recompensa que tanto deseas de parte de Dios.

Devocional original de Otoniel Font

1232

DESPÚES DE LA OBEDIENCIA

| Blog |
Enlace
Acerca del Programa
-