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El Señor quiere caminar con usted todos los días, y por toda la eternidad.

Salmo 26.2

Los médicos aconsejan chequeos regulares para verificar que nuestro cuerpo esté funcionando bien. Aunque es posible que no nos demos cuenta de que algo anda mal, un problema no detectado podría causar otros males de salud. Lo mismo es cierto de nuestra relación con el Padre celestial. Él anhela que busquemos su verdad cada día, permitiéndole revelar cualquier obstáculo para nuestro andar cristiano.

Y, así como algunas personas se ponen nerviosas cuando van a ver a su médico, podemos sentir temor de invitar al Espíritu Santo a que examine nuestra vida. Puede ser aterrador reconocer la verdad acerca de nuestro pecado, y vernos tal como somos. Además, el saber que Dios exigirá nuestro arrepentimiento y obediencia, puede también producirnos incomodidad.

Pero el beneficio es grande. Primero, nuestro Padre elimina cualquier “bloqueo” espiritual que nos impida caminar cerca de Él. Segundo, desarrollamos una mayor intimidad con el Señor y con los demás. Tercero, nuestras energías se renuevan, ya que el resentimiento, el temor y otras actitudes malas dejan de consumirnos; servir a Dios se convierte en una alegría en lugar de una obligación. Cuarto, independientemente de las circunstancias, experimentamos libertad espiritual a través del perdón. Todos estos beneficios conducen a que nuestra satisfacción, alegría y paz sean más profundas.

La madurez es un proceso permanente. El Padre seguirá trabajando en sus hijos hasta llevarlos al hogar celestial. Busque la sabiduría y la verdad de Dios, y pídale que le muestre cualquier cosa que le impida relacionarse con Él. El Señor quiere caminar con usted todos los días, y por toda la eternidad.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Un corazón sano

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