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Es importante que los creyentes no tracemos límites artificiales entre lo “secular” y lo “sagrado”.

2 Timoteo 2.4, 5

“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida”
(2 Ti 2.4). La palabra griega traducida como “enredarse”, únicamente se utiliza aquí y en 2 Pedro 2.20. La cual significa estar tan envuelto en algo, que se hace difícil moverse.

Pedro exhortó a los creyentes a no volver a sus antiguos pecados, pero Pablo tenía una enseñanza diferente en mente. Previno a Timoteo en cuanto a dejar que otras cosas importantes de la vida diaria tomaran el lugar de su consagración a Cristo. Por ejemplo, ocuparse del trabajo es una tarea necesaria. Hasta Pablo tuvo que trabajar como fabricante de carpas, lo que le permitía atender los gastos de su ministerio. Pero un trabajo y el dinero producto de trabajar pueden ser devastadores para la vida espiritual de una persona.

Ganar y hacer planes con dinero, proveer para las necesidades de la familia y disfrutar de esparcimiento son actividades importantes. De hecho, el Señor las estimula. Sin embargo, estas bendiciones no deben alejar a los creyentes de la iglesia, la oración, o el estudio regular de la Biblia. Tampoco debemos segmentar nuestra vida en “servicio ministerial” y “trabajo/esparcimiento” diario. Somos soldados de Cristo, no importa lo que seamos ni lo que estemos haciendo. ¡Eso de ser un soldado a tiempo parcial no es verdad!

Es importante que los creyentes no tracemos límites artificiales entre lo “secular” y lo “sagrado”. Todo lo que Dios da —profesión, dinero, tiempo de esparcimiento— debe ser utilizado para su gloria. Al mantener las prioridades correctas y las actividades balanceadas, podremos impedir que los pasatiempos e intereses se conviertan en una trampa.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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