Como todo buen asesor financiero, el Señor tiene un plan para nuestro dinero, pero su plan es mejor que cualquiera hecho por el hombre.

Malaquías 3.8-12

A la mayoría de nosotros nos encantaría contar con un asesor financiero que nos ayudara a manejar los gastos inesperados y los cambios económicos. Según el profeta Malaquías, tenemos uno: el Dios Todopoderoso.

Como todo buen asesor financiero, el Señor tiene un plan para nuestro dinero, pero su plan es mejor que cualquiera hecho por el hombre: “Llevará a la casa del Señor tu Dios lo mejor de tus primicias” (Ex 23.19 NVI). Al ofrecer lo primero de nuestros ingresos, reconocemos que Él es la fuente de todo, y que dependemos por completo del Padre celestial. Los creyentes en el Antiguo Testamento apartaban un diezmo, el 10% de todo lo que el Señor les daba con generosidad. Guardar esa porción para uno, de acuerdo con el libro de Malaquías, equivalía a robar al Dios Todopoderoso de lo que, con toda razón, le pertenece a Él (Mal 3.8).

El Señor no tiene necesidad de nuestro dinero, pero sabe que necesitamos dar. Hacerlo con un corazón generoso y dispuesto expresa el carácter de Cristo en nuestra vida, y es una forma de adorarlo y honrarlo. Recuerde que el Señor Jesucristo es quien dio su vida por nuestra salvación. Usted nunca podrá superar en generosidad a su amoroso Padre celestial.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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La clave de la bendición financiera

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