El Señor fue quien buscó a Pablo, abrió su mente para creer y transformó su vida para siempre.

Hechos 9.1-9

En otras religiones, los devotos buscan a sus dioses. Pero en el cristianismo es Dios quien toma la iniciativa. Esto es obvio en la conversión de Saulo de Tarso (más tarde conocido como Pablo). Lejos de buscar al Mesías, el futuro apóstol perseguía y encarcelaba a los cristianos. El Señor fue quien buscó a Pablo, abrió su mente para creer y transformó su vida para siempre.

A lo largo de la Palabra de Dios, vemos al Señor buscar de manera activa a los pecadores. Pensemos en Adán y Eva, quienes, en vez de buscar al Creador para que les perdonara su pecado, trataron de esconderse de Él en el huerto del Edén. Génesis 3.8-21 revela que fue Dios quien los llamó: prometió un redentor a través de la descendencia de la mujer, y cubrió la vergüenza de sus culpas con pieles de animales (que fue también el primer sacrificio de sangre).

De manera semejante, cuando Cristo vino al mundo, fue Él quien tomó la iniciativa de escoger a los discípulos. En realidad, lo mismo puede decirse en cuanto al hecho de que el Señor nos ha atraído para ser salvos, a quienes hemos puesto nuestra fe en Él (Jn 15.16). Y ahora el Salvador nos ha permitido participar en su búsqueda de los pecadores, anunciando el evangelio e implorando a las personas que crean para ser salvas. ¿Está usted viviendo ese llamado?

Devocional original de Ministerios En Contacto

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La iniciativa de Dios en la salvación

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