Cuando tengamos dificultades para escuchar al Señor, el mejor remedio es renunciar a nuestros deseos y fijar nuestra atención en lo que Dios quiere.

Juan 10.1-18

Es posible que usted no se considere una oveja, pero ese es un término que el Señor Jesús usó para describir a sus hijos. Sus ovejas son todos los que han puesto su fe en Él como Salvador, aquellos por quienes dio su vida. La Biblia dice que estas ovejas se identifican por tres características: conocen a su Pastor, escuchan su voz y lo siguen.

Nuestro Pastor nos conoció antes de la fundación del mundo. Nos buscó cuando estábamos perdidos, llamándonos a cada uno por nombre. Respondimos con fe siguiendo a Cristo, y desde ese momento hemos ido creciendo en nuestro conocimiento de Él y en nuestra capacidad de obedecer su voz.

Sin embargo, a veces somos ovejas rebeldes que no prestamos atención a la Palabra de Cristo.

Comenzamos a ignorar sus instrucciones, y elegimos escuchar otras voces. De manera que, mientras más nos alejamos, más difícil se vuelve escuchar la voz de Cristo.

Cuando tengamos dificultades para escuchar al Señor, el mejor remedio es renunciar a nuestros deseos y fijar nuestra atención en lo que Dios quiere. Solo entonces podremos volver a discernir la voz de nuestro Pastor llamándonos a volver a Él.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Para reconocer la voz de Cristo

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