El poder de Dios siempre está trabajando para transformarnos a la imagen de Cristo y potenciar nuestra obediencia.

Efesios 1.15-23

Las Sagradas Escrituras dicen que debemos orar por todo (Fil 4.6), pero al presentar nuestras peticiones también es importante mantener una perspectiva divina. El apóstol Pablo, por ejemplo, mantenía el carácter de Dios en el primer plano de sus pensamientos, y alineaba sus peticiones con los deseos del Señor. En el pasaje de hoy, el apóstol oró para que conozcamos a Dios en tres aspectos específicos.

1. LA ESPERANZA DE SU LLAMAMIENTO (Ef 1.18 LBLA). La salvación nos da una esperanza eterna basada en la promesa de la vida eterna y no en condiciones externas. Puesto que este mundo siempre nos decepcionará, debemos fijar nuestra esperanza en la gracia que nos traerá al regreso de Cristo (1 P 1.13).

2. LAS RIQUEZAS DE LA GLORIA DE SU HERENCIA (Ef 1.18 LBLA). Tenemos una herencia imperecedera, inmaculada e inagotable reservada para nosotros en el cielo (1 P 1.4). Nada de lo que ofrece este mundo puede compararse con lo que nos espera.

3. LA EXTRAORDINARIA GRANDEZA DE SU PODER (Ef 1.19 LBLA). Dios no nos ha dejado para que nos desempeñemos lo mejor que podamos. Su poder siempre está trabajando para transformarnos a la imagen de Cristo y potenciar nuestra obediencia. Siga orando por sus necesidades físicas y emocionales, pero no olvide añadir también estas peticiones espirituales.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Una perspectiva divina para la oración

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