Quizás una situación te está empujando a creer por algo más grande, quizás estás en crisis, pero cualquiera que sea tu circunstancia, es momento de que Dios ponga su identidad sobre tu vida y te lleve al lugar del destino que él tiene para ti. Es momento de decir: Yo no voy a regresar a la vida pasada; lo que Dios intencionó que fuese temporero, no lo voy a convertir en algo permanente; voy por más.

Todos tenemos esos momento en que Dios puede ahora insertar su vida en nosotros. Y la decisión está en nuestras manos.

Cuando llegamos a esos momentos cruciales en nuestra vida, lo más grande que Dios quiere hacer no es enseñarnos algo, sino que desaprendamos algo. Más difícil que enseñarle algo a alguien es hacer que desaprenda lo que aprendió.

Lo que tú piensas hoy fue formado por tus experiencias pasadas, por tus conocimientos pasados; pero lo que sabes hoy no te va a llevar a donde Dios te quiere llevar. Hasta que no desaprendas lo que ha formado tu manera de vivir y de ver la vida, no podrás obtener lo nuevo que Dios tiene para ti.

El problema es que desaprender te pone en ambigüedad, en inestabilidad. Porque todo lo que tienes ha sido por tu manera de pensar, que ha sido formada por tus fracasos que son los que han formado tus expectativas.

En Marcos 9, cuando aquel hombre se acercó a Jesús pidiendo por su hijo, quien era atormentado por un espíritu inmundo, el hombre le hace la salvedad de que ya había ido donde sus discípulos y estos no habían podido ayudarle. Es entonces que Jesús dice: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?

Jesús venía del momento de la transfiguración. Allí estuvo con Moisés, con Elías; para entonces encontrarse con tal incredulidad. Cristo debe haberse estado preguntando: ¿Cuánto va a tomar para que ustedes puedan hacer lo que yo he dicho que ustedes pueden hacer?

Pero la pregunta es: ¿De dónde venía la incredulidad del padre de aquel muchacho? De que lo había llevado ya a donde los discípulos, y ellos no habían podido hacer nada. ¿A cuánta gente tu vida le produce incredulidad?

Pero, a pesar de aquello, este hombre decidió buscar más, lo que nos prueba que tenía fe.

Una de las cosas que demuestra que tienes fe, es que siempre estés buscando. Que digas: Yo no me voy a quedar atrás. Y puede que hayas buscado ayuda para tu problema, y te preguntes: ¿Hasta cuándo? Y la respuesta es: Hasta que el milagro se complete.

Rehúsate a vivir en las mismas circunstancias el resto de tu vida. Busca más adelante.

430

Busca más adelante

| Blog |
Enlace
About The Author
-