¿Está usted dispuesto a sufrir por Cristo?

Hechos 19.23-31

En el libro de los Hechos, Pablo se destaca como el predicador y el pastor más prominente. Es por eso que tendemos a pasar desapercibidos los nombres de otras personas que se mencionan solo brevemente. Un ejemplo es Aristarco, uno de los hombres que fue arrastrado al teatro de Éfeso durante un disturbio. Pablo era el blanco de la disputa, pero Aristarco fue también víctima de la hostilidad.

¿Quién fue Aristarco? Aunque no es muy conocido, en realidad se menciona cinco veces en el Nuevo Testamento. Sabemos que era de Tesalónica y que acompañó a Pablo en su tercer viaje misionero camino a Jerusalén (Hch 20.4). La siguiente vez que aparece en la Biblia (Hch 27.2) está abordando una nave con Pablo, quien en ese momento estaba siendo llevado a Roma como prisionero. En el mar, Aristarco y Pablo sufrieron un naufragio. Las últimas menciones de Aristarco son como compañero de prisión de Pablo en una cárcel romana y como compañero en el ministerio (Col 4.10; Fil 1.24).

Casi todas las referencias a Aristarco implican sufrimiento por Cristo. Pero este no es un concepto popular hoy en día. Queremos un Salvador que nos haga la vida fácil, cómoda y próspera. Sin embargo, ese no es el mensaje que Cristo predicó, ni el ejemplo que dieron Pablo y Aristarco. Como escribió el apóstol: “Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti 3.12).

Aunque la mayoría de nosotros no esté viviendo las dificultades que sufrieron Pablo y Aristarco, debemos estar dispuestos a permanecer firmes por Cristo ante el rechazo, el ridículo, la tergiversación, la discriminación e incluso la hostilidad. ¿Está usted dispuesto a sufrir por Cristo?

Devocional original de Ministerios En Contacto

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