Es tentador pensar que sabemos lo que es mejor, y esta tendencia a menudo aparece en nuestras oraciones.

Mateo 16.21-26

Es tentador pensar que sabemos lo que es mejor, y esta tendencia a menudo aparece en nuestras oraciones. En vez de poner nuestras preocupaciones a los pies del Señor y pedirle dirección y paz en la situación, empezamos a decirle cómo queremos que responda. Aunque el pasaje de hoy no es sobre la oración, demuestra un principio bíblico que se aplica a nuestra comunicación con Dios. Al hacer nuestras peticiones, debemos tratar de alinearlas lo más cerca posible con la voluntad de Dios, tal como se encuentra en las Sagradas Escrituras. Esto requiere que pongamos nuestra mente en los intereses del Señor, no en nuestros propios deseos.

La manera en que Pedro veía las cosas, rechazando el anuncio del Señor Jesús de su muerte, tenía perfecto sentido. Aunque esta profecía vino directamente de su Señor, Pedro no podía relacionar las palabras muerto y Mesías. Había dejado todo para seguir al Salvador, y esperaba compartir su gloria. Si Cristo era asesinado, no habría reino. Lo que Pedro no entendió en ese momento era la profecía de Isaías acerca del Mesías que sufriría (Is 53). Al convertirnos en estudiantes de la Palabra de Dios, tenemos más información sobre los caminos, la voluntad y los deseos del Señor. Con la perspectiva de Dios en mente, podemos orar con más sabiduría, lo que a su vez lleva a más respuestas a la oración (Jn 15.7). Para aceptar las palabras del Señor, Pedro tendría que renunciar a sus expectativas, al igual que debemos hacerlo nosotros. A veces, seguir a Cristo, implica estar dispuestos a morir por Él, de ser necesario, y a renunciar a la manera que queremos que el Padre celestial responda la oración.

Devocional original de Ministerios En Contacto

82

Para discernir la voluntad de Dios

Enlace
Acerca del Programa
-