La Palabra de Dios nos abre los ojos para ver nuestras experiencias desde la perspectiva de Dios, de modo que podamos tomar decisiones acertadas.

Hebreos 5.12-14

Vivimos en una cultura apresurada que exige resultados instantáneos. Para muchas personas, esperar se ha convertido en un arte olvidado. Pero la manera en que Dios nos ayuda a madurar en la fe es diferente a la manera en que actúa el mundo. Las cualidades personales que Él valora necesitan tiempo para desarrollarse. El discernimiento es uno de esos atributos. Lejos de ser una destreza prefabricada, se cultiva saturando el corazón y la mente con las Sagradas Escrituras.

El trascendente Señor del universo quiere compartir con nosotros su parecer por medio de su Palabra. ¿Qué podría ser más importante o valioso en la vida que tener la capacidad de conocer la mente de Dios? Nuestra vida está llena de momentos que requieren discernimiento. A veces, podemos estar tan ocupados tratando de conocer la voluntad y la dirección de Dios en cuanto a lo que debemos hacer, que no escuchamos su voz. El Señor nos llama a pasar tiempo de recogimiento con Él para absorber la verdad de su Palabra y practicarla.

Después de escuchar al Señor, podemos comenzar a aplicar lo que hemos aprendido. Solo si ponemos en práctica su Palabra, tendremos “los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Heb 5.14). La Palabra de Dios nos abre los ojos para ver nuestras experiencias desde la perspectiva de Dios, de modo que podamos tomar decisiones acertadas. Nuestro desafío es hacer del pasar tiempo con el Señor en su Palabra una prioridad. Es posible que tengamos que reorganizar nuestra agenda o levantarnos más temprano. Pero el esfuerzo vale la pena por el discernimiento y el entendimiento que nos aguardan.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Cómo desarrollar el discernimiento

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