Las prioridades que elegimos son determinadas por lo que valoramos.

Mateo 6.33

La Biblia contiene muchos ejemplos aleccionadores de hombres y mujeres que establecieron mal sus prioridades. A menudo, fueron personas temerosas de Dios que tuvieron un lapso momentáneo. Esto debe dar a todo creyente una pausa para considerar la importancia de llevar cautivo a la obediencia a Cristo todos los pensamientos y deseos perjudiciales.

Con propósitos buenos o malos, establecemos prioridades de una de estas tres maneras: evaluando qué cosas deben tener más importancia; sucumbiendo a la presión y dejando que la gente o las circunstancias dicten cómo debemos priorizar; o derivar hacia hábitos y maneras de pensar que se conviertan en un estilo de vida. Además, las prioridades deben estar en orden antes de enfrentarnos a circunstancias y personas difíciles; de esa manera, podemos mantenernos firmes en obediencia. La única opción viable, entonces, es priorizar deliberadamente. Hacemos esto al establecer el propósito de vivir de acuerdo con el propósito y el plan de Dios.

Las prioridades que elegimos son determinadas por lo que valoramos. A veces, sin embargo, priorizar puede ser frustrante ya que hay muchas distracciones que desvían nuestro enfoque.

Si consideramos que una relación correcta con Dios es de suma importancia, entonces pondremos en primer lugar las acciones y los pensamientos que fortalezcan nuestra conexión con Él. Debemos ser disciplinados en seguir nuestras metas, porque tener una vida con propósito rara vez es fácil. Sin embargo, la buena noticia es que Dios conoce nuestro corazón, y Él honrará nuestro intento sincero de darle el primer lugar en nuestra vida.

Devocional original de Ministerios En Contacto

1652

Cómo establecer prioridades correctas

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