Pastora Ruth de Solís

A veces nosotros nos preocupamos tanto por lo que comemos, que es muy importante, por lo que tomamos, que es muy importante, pero dejamos de lado aquellas cosas que alimentan otras áreas de nuestra vida. Por ejemplo, dejamos de lado lo que alimenta nuestra mente, lo que alimenta nuestras emociones, lo que alimenta nuestro intelecto, lo que alimenta nuestro ser.

¡Cuídese a usted mismo!

En 1 de Timoteo, Pablo le dijo a su discípulo: “Ten cuidado de ti mismo” (1 de Timoteo 4:16). Le estaba hablando de la doctrina y acerca de otras cosas, pero le está diciendo “Ten cuidado de ti mismo.” Nosotros tenemos que aprender a cuidarnos a nosotros mismos. ¿Qué está alimentando nuestro ser? ¿Qué está alimentando nuestra vida?

Hay cosas que contaminan, y Jesús dijo que teníamos que cuidarnos de los afanes de este mundo. Me llama la atención cómo Jesús repite tanto esa enseñanza. Usted se cuida qué se come, pero no se cuida qué oye, y lo que oye lo altera, lo pone afanoso y lo preocupa. Entonces en vez de poner los ojos en Jesús, los pone en los afanes de este mundo.

Yo no sé qué es lo que te está angustiando. Yo no sé cuál es la angustia que hay en tu vida. Recuerde, el afán es tan poderoso, que puede ahogar la palabra de Dios que ha sido sembrada en su vida (Marco 4:19). Por eso hay gente que en momentos de crisis se han alejado del Señor: porque dejaron que el afán, que el estrés, ahogaran los principios que habían aprendido de la Palabra de Dios.

Sembremos la Palabra de Dios. Jesús dijo en Mateo 6:34 “Así que no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal.” El afán es falta de fe. La fe me dice que si Dios lo hizo ayer, lo va a hacer mañana. Si Dios me respondió ayer, me va a responder mañana. Si Dios estuvo conmigo ayer, está conmigo hoy y todos los días de mi vida. Dios está con nosotros todos los días de nuestra vida.

Vamos a caminar, vamos a confiar, vamos a creer. Nuestro Dios es Todopoderoso y está con nosotros. Cuando usted está tranquilo en las manos de Dios usted va a poder oír la voz de Dios.

Haz esta oración: Señor, ayúdame a caminar cada día en Tus promesas.

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¡Cuídese a usted mismo!

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