No existe ningún obstáculo a experimentar la promesa de Dios.

Podremos a veces experimentar momentos de soledad pero, ¿una vida entera de soledad? Mis hijos antes me necesitaban… el negocio una vez me necesitaba… mi cónyuge ya no me necesita más. Las personas solitarias luchan contra sentimientos de falta de importancia. ¿Qué se puede hacer? ¿Cómo trata uno soportar tales clamores por importancia? Bueno, algunos se mantienen ocupados, otros se mantienen ebrios. Algunos compran mascotas, otros compran amantes. Algunos buscan terapia. Sin embargo solo unos pocos buscan a Dios. Él nos invita a todos a que lo hagamos. La cura suprema de Dios para la vida común nos lleva a un pesebre. “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios no nosotros.” (Mateo 1:23) No existe ningún obstáculo a experimentar la promesa de Dios. Él está con nosotros. ¡Dios está con nosotros!

Devocional original de Max Lucado

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El lenguaje de la soledad

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