Solo la fe puesta en Jesús es la que el cielo reconoce, Él es nuestra ancla, el motivo de nuestra firmeza y seguridad. Cuando para los demás no hay tiempo, Él se detiene y te dice: ¿Qué quieres que haga por ti?.
Solo la fe puesta en Jesús es la que el cielo reconoce, Él es nuestra ancla, el motivo de nuestra firmeza y seguridad. Cuando para los demás no hay tiempo, Él se detiene y te dice: ¿Qué quieres que haga por ti?.