Un espíritu generoso no tiene nada que ver con la cantidad de dinero que tengamos, sino de cuánto de nosotros tiene el Señor. 2 Corintios 8.1-15 Cuando nos enteramos de una necesidad, podemos sentir el deseo de dar, pero entonces nuestra cuenta bancaria nos convence que hacerlo no es posible. Aunque entendemos que la generosidad […]

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