Todo hijo de Dios conoce los elementos básicos del evangelio, que son necesarios para la salvación.

Efesios 4.11-16

Es bastante fácil vivir sin preocuparnos demasiado por nuestra fe. Todo hijo de Dios conoce los elementos básicos del evangelio, que son necesarios para la salvación. Pero una vez que somos salvos, necesitamos crecer en nuestro entendimiento de las doctrinas que son fundamentales para el cristianismo.

Debemos creer que la Biblia es veraz. Las Sagradas Escrituras son la revelación del Padre celestial de su naturaleza, de su plan de salvación y de los pactos que hizo con la humanidad. La Biblia es la autoridad final en cuanto a la vida, fe, salvación y conducta (2 P 1.3), y podemos confiar en que no contiene errores porque Dios inspiró a sus escritores y protegió su transmisión a lo largo de la historia (2 Ti 3.16).

Solo hay un Dios que se expresa en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El concepto de la Trinidad es apoyado en numerosos pasajes de la Biblia, entre ellos en el del bautismo del Señor Jesús, cuando los tres estuvieron presentes; y en el de la Gran Comisión, en la que se nos dice que hagamos discípulos y los bauticemos en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mt 3.16,17; 28.19).

El Señor es el Creador de todas las cosas. Como criaturas suyas, existimos para Él y por medio de Él, y tiene autoridad y poder sobre nosotros (1 Co 8.6). Dios no es una versión más grande de nosotros; Él está en una categoría del todo diferente, porque existe por sí solo, y es la fuente de la vida. Nosotros, en cambio, dependemos de Él para cada respiración.

Estos tres elementos esenciales nos mantienen firmes en la verdad. Si dudamos de ellos, seremos engañados por otras doctrinas (Ef 4.14).

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Verdades esenciales de la fe

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