Las promesas divinas no eliminarán el dolor de las circunstancias difíciles, pero puede confiar en que el Dios que ha prometido estar con usted, cumplirá todo lo que dice que hará.

Lucas 24.13-49

La Biblia es una mina de oro llena de promesas para los creyentes. En cualquier tiempo, pero en especial durante los difíciles, las promesas de Dios nos dan esperanza y nos permiten ser valientes a la hora de enfrentar las pruebas. Pero muchas personas no confían en Dios. Hay dos razones para esto: primero, algunas no conocen sus promesas; segundo, otras no creen que sean ciertas. Muchos creyentes pueden citar versículos o pasajes de la Biblia, pero cuando enfrentan una prueba inquietante, como la pérdida de un empleo o un diagnóstico médico aterrador, su confianza vacila y se impone la duda.

Si no somos conscientes de todo lo que promete la Palabra de Dios, no podemos llegar a creer. Pero cuanto más aprendemos, oramos y hablamos con Dios, más fuerte se vuelve nuestra fe, lo cual es un regalo de Dios Todopoderoso. Lucas 24 registra dos ocasiones en que personas se encontraron cara a cara con Jesucristo, pero no le reconocieron. Tuvo que abrir sus ojos espirituales antes de que pudieran ver de verdad. Lo mismo ocurre con nosotros, sin el Espíritu Santo la fe no es posible. El Señor Jesucristo garantiza a los creyentes protección, esperanza, seguridad eterna, orientación e instrucción en la Biblia. ¿Confía usted en Él? Al leer las Sagradas Escrituras, pídale al Espíritu Santo que le señale las promesas aplicables para su vida. Estudie, memorice, medite y afirme esas verdades. Entonces, cuando surjan pruebas, tendrá un ancla para mantenerse firme. Las promesas divinas no eliminarán el dolor de las circunstancias difíciles, pero puede confiar en que el Dios que ha prometido estar con usted, cumplirá todo lo que dice que hará.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Aferrarse a las promesas de Dios

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