Las aves no cosechan ni recogen en graneros, sino que dan por sentado que su comida será provista como siempre.

Proverbios 6.6-11

Si alguna vez ha luchado con hormigas en su cocina, podría describirlas como tercas. Pero para alguien que lucha para no perder el rumbo, estas diminutas criaturas parecen decididas o incluso inspiradoras. De hecho, las hormigas tienen varias características que la gente admira, entre ellas su preparación, cooperación, perseverancia, diligencia y unidad.

Las hormigas no son más que un ejemplo de cuánto podemos aprender del mundo que Dios creó: este contiene evidencias abundantes de su carácter y sus valores. Por saberlo, Cristo dirigió la atención de sus seguidores a las aves para que pudieran considerar lo absurdo de la ansiedad (Mt 6.25, 26). Las aves no cosechan ni recogen en graneros, sino que dan por sentado que su comida será provista como siempre. Esta observación de la naturaleza demuestra que también se puede confiar en que el Señor que provee para las aves, satisfará también las necesidades de su pueblo.

Si bien la sabiduría de Dios está arraigada en la Biblia y se busca por medio de la oración, no debemos pasar por alto las lecciones que se revelan justo frente a la puerta de entrada de la casa. Pídale a Dios ojos para ver sus principios en el mundo natural. Aproveche cada oportunidad para crecer en entendimiento, tanto dentro como fuera de su hogar.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Aprendamos de la hormiga

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