Cuando el corazón de un creyente está limpio, su espíritu puede detectar la presencia interior del Padre.

Hebreos 11.23-27

La ignorancia en cuanto al futuro es una realidad que aterra a la humanidad. Particularmente en momentos de estrés e incertidumbre, el camino frente a nosotros nos parece sombrío. Pero los creyentes poseemos ojos espirituales capaces de ver al Dios omnisciente que tiene al futuro en su mano.

Moisés desafió a Faraón, de Egipto, condujo a los hijos de Israel a través del mar Rojo y soportó el desorden y la rebelión como líder nómada porque se mantuvo “viendo al invisible” (He 11.27). Los ojos espirituales de Moisés estaban centrados en Dios, y confiaba en el Padre celestial plenamente.

Es posible que nuestra vida cotidiana no sea tan dramática como la de un político rebelde del Antiguo Testamento pero, como Moisés, tenemos un llamado dado por Dios sin instrucciones específicas.

El Padre celestial se revela a sí mismo solo a los creyentes que tienen un corazón limpio (Mt 5.8). “Los de limpio corazón” son los que tienen una manera santa de pensar: rechazan las ideas incorrectas y las sustituyen por la obediencia. Cuando se produce un pensamiento pecaminoso, los creyentes de corazón limpio reconocen su pecado, y se arrepienten para seguir adelante en rectitud. Es decir, las personas que desarrollan ojos espirituales para ver a Dios, son los que están dedicados a conocerle y servirle. Cuando estudiamos la Biblia para conocer sus mandamientos, deseos y manera de actuar, comenzamos a pensar como Él.

Cuando el corazón de un creyente está limpio, su espíritu puede detectar la presencia interior del Padre. Por tanto, podemos enfrentar las incertidumbres de la vida yendo de la mano con Él.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Cómo enfrentar las incertidumbres de la vida

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