La conexión entre el amor de Dios y el pecado del hombre es la libertad.

Génesis 3.1-6

Las señales de tránsito en las autopistas nos dan mucha clase de información. Límites de velocidad. Cruce de animales. Cómo encontrar un área de descanso o evitar una zona de construcción. De manera parecida, toda la creación es una señal que nos comunica el mensaje de Dios. Él nos habla por medio de una luna llena, de las olas que se estrellan contra las rocas, o de un álamo de colores vivos. Al mirar las maravillas de la naturaleza, algo dentro de nosotros vibra por la gloria, el poder, el amor y la belleza del Creador.

El Señor también expresa su mensaje de otra manera que puede, en un primer momento, ser difícil para nosotros entender como amor: por medio de la caída del hombre. Usted pudiera preguntarse: Si Dios nos ama, entonces ¿por qué dejó que la primera pareja pecara, arruinando la perfección que disfrutaban en el huerto, destruyendo la comunión que tenían con Él?

La conexión entre el amor de Dios y el pecado del hombre es la libertad. Al dar a Adán y Eva la opción de obedecer o desobedecer, Dios demostró que no nos ha creado como robots, incapaces de tomar decisiones. Su amor no restringe nuestra libertad de hacer lo bueno o lo malo, incluso si eso implica que le digamos “no” al Dios que nos creó. Sin embargo, tener la libertad de elegir significa que cometeremos errores y desobedeceremos al Dios que nos ama.

Pero la noticia maravillosa es que Dios demuestra su amor hacia quienes se han rebelado contra Él, por medio de su generoso ofrecimiento de salvación y perdón. Jesucristo, quien pagó la deuda por nuestro pecado en la cruz, es la máxima expresión de amor divino. ¿Ha respondido usted a su amor, creyendo en Cristo y recibiéndole como su Salvador personal?

Devocional original de Ministerios En Contacto

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El amor de Dios

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