El desarrollo espiritual nos es provechoso, pues al aprender los caminos de Dios, podemos andar en obediencia y vivir para su gloria.

Hebreos 5.11-14

Muchos inventos modernos están concebidos para ayudarnos a realizar tareas con mayor rapidez. Por ejemplo, el microondas reduce el tiempo de cocción, mientras que las lavadoras y las computadoras aceleran otras tareas. La nueva tecnología tiene el efecto adicional de aumentar nuestro deseo de tener soluciones instantáneas.

Pero no todo proceso se presta para la prisa. Pensemos en nuestro crecimiento en Cristo, conocido como la santificación. Ser cristiano no es un accidente ni una solución fácil, sino una peregrinación. Hay cosas que tenemos que aprender a lo largo del camino, y aunque podemos escoger torpemente un sendero más largo que el necesario, en realidad no hay atajos. Tristemente, hay personas que no crecen espiritualmente después de ser salvas. Algunas no son animadas en su fe, ni bien discipuladas.

Otras dejan de buscar la madurez mediante la oración, la meditación bíblica y el compañerismo en la iglesia. A Dios no le agrada que sus hijos prefieran la comodidad y su propia satisfacción. Es por eso que su Palabra nos dice: “Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 P 3.18).

El desarrollo espiritual nos es provechoso, pues al aprender los caminos de Dios, podemos andar en obediencia y vivir para su gloria.

¿Nota usted algún cambio en su vida y en su manera de ser desde el día que recibió la salvación? El Padre celestial quiere madurarle. Por eso, esfuércese siempre por cooperar con el Señor leyendo las Sagradas Escrituras, orando, teniendo compañerismo con otros creyentes y arrepintiéndose de cualquier pecado que usted haya cometido.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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El proceso de santificación

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