Debemos permitir que la mirada aguda de Cristo penetre en las profundidades de nuestro corazón, y le revele la causa fundamental de nuestro vacío.

Juan 4.7-30

Eche una mirada sincera a su vida. ¿Se siente lleno y completo, o siente que le falta algo? Si está consciente de un vacío, ¿qué está utilizando para tratar de llenarlo? ¿Las relaciones con familiares y amigos? ¿O ha optado por alcanzar logros, con la esperanza de que estos le hagan sentir importante? Quizás esté usando una sustancia o una actividad de algún tipo para calmar su dolor. Jesús conoció a una mujer que tenía un gran vacío en su alma. Anhelaba una relación sana, pero había sido rechazada una y otra vez.

En aquellos días, un hombre podía divorciarse de su esposa por el mero hecho de que ella lo disgustara de alguna manera. La mujer samaritana había sufrido este rechazo cinco veces, y ahora estaba buscando llenar su alma con un hombre que no era su esposo. Es probable que ella solo tratara de ocultar su dolor para que la gente no se diera cuenta, pero cuando el Señor se encontró con esta mujer en el pozo y le dijo todo lo que ella había hecho, sus días de secretos habían terminado.

Por fin había encontrado a quien podría traer llenura a su vida. Antes de que usted pueda llenar el vacío que hay en su alma, debe permitir que la mirada aguda de Cristo penetre en las profundidades de su corazón, y le revele la causa fundamental de su vacío. Fuimos creados para Dios. Todas las otras búsquedas son sustitutos inadecuados, y nunca nos darán la satisfacción permanente que estamos buscando. La vida es capaz de derrotarnos, dejándonos agotados y desilusionados. Pero cuando damos a Jesucristo acceso pleno a nuestros corazones, nos llena de su amor incondicional.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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En busca de llenura

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