Podemos sentir que Dios nos ha abandonado, pero, en realidad, está protegiéndonos, no mediante la liberación, sino por medio del fortalecimiento.

2 Timoteo 4.16-18

Mientras escribía a Timoteo, Pablo estaba en prisión experimentando incomodidades físicas, ataques personales y deserciones. ¿Por qué permitía Dios que su fiel siervo soportara ese sufrimiento? ¿Por qué no intervenía el Señor para protegerlo? A veces, Dios no nos evita el sufrimiento porque nos está dando algo mejor. Podemos sentir que nos ha abandonado, pero, en realidad, está protegiéndonos, no mediante la liberación, sino por medio del fortalecimiento. Cuando las dificultades lleguen a su vida, véalas desde la perspectiva del Señor, y hágase estas preguntas:
 ¿Cuál es una mayor demostración del poder de Dios: cambiar algo que está a mi alrededor o cambiar algo dentro de mi corazón?
 ¿Cuál es el mayor creador de fe: ver la liberación del Señor en cada dificultad, o experimentar su presencia y su fortalecimiento en medio de las pruebas?
 ¿Cuál recompensa es mayor: el rápido alivio del dolor, o una fe probada y purificada que resultará en alabanza y gloria cuando Cristo regrese (1 P 1.7)?
 ¿Cuál respuesta a la oración es más grande: que el Señor haya eliminado algo y me haya dado paz externa, o que me haya dejado en una prueba y me haya dado una paz interna, que no puede ser robada ni siquiera por las circunstancias dolorosas?

¿Tiene el Señor que arreglar algo para que usted sea feliz? Si elimina una situación difícil, usted nunca aprenderá que Él es lo único que necesita. En vez de eso, permítale que le cambie, y descubrirá un gozo genuino en cualquier circunstancia que pueda aparecer en su camino.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Protección mediante el fortalecimiento

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