¿Es Bíblico decretar?

por Media el Viernes, 14 febrero, 2014

 

Todos tenemos nuestra fe, pero lo importante es aprender a usarla. La sanidad no es algo que yo le pido al Señor. La sanidad fue algo que Dios me dio a mí como un derecho legal porque el precio fue pagado. Entonces, yo no le estoy pidiendo a Dios que me sane, yo tengo que declarar mi sanidad porque Él ya lo hizo. 
 
Por ejemplo, se encuentra el centurión romano. Un centurión romano viene porque su criado está postrado en cama, paralítico, gravemente atormentado. Dice el Señor, elogiando la fe de este hombre, le dijo que en todo Israel, no había hallado tanta fe. (Lucas 7:9) Vea la comparación que está haciendo. Un pagano que no conocía la escritura, comparado a un pueblo lleno de Palabra, lleno de conocimiento. En todo Israel no había hallado la fe que pudo hallar en este hombre. 
 
Y si usted va a buscar dónde era que estaba expresada la fe de este hombre, qué aspecto específico maravilló a Jesús, él lo explica: “Porque también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene” (Lucas 7:8) 
 
El Señor nos dice “He aquí os doy potestad, ollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” – Lucas 10:19 
 
Es un ejercicio de autoridad basado en lo legal que el Señor nos ha atribuido. Yo proclamo, yo decreto, yo hablo, yo confieso, llámele como sea, pero yo me tomo del derecho legal que tengo. 
 
Me encuentro a muchas personas pidiendo a Dios y pidiendo lo que ya Dios nos dio. El Señor dice “Vayan y sanen los enfermos”. No dice que cuando encuentren un enfermo lo llaman para que él los sane. No, sánenlo ustedes. Pongan sus manos sobre los enfermos y van a sanar. Está basado en autoridad. Cuando usted tiene la autoridad usted habla, usted lo ordena. No es un asunto de pedir, porque toda la gente ha pedido y viene a ver qué fue lo que pidió mal o por qué no ha visto la mano de Dios. 
 
Hay que hablar, hay que expresarlo, hay que atar, desatar. Usted tiene la autoridad para atar y desatar. (Mateo 16:19) También está la ley del acuerdo. Si dos se ponen de acuerdo y dice “todo aquí en la tierra”. (Mateo 18:19) Se ata en la tierra, desata en la tierra. Se pone de acuerdo en la tierra. Y se ejecuta en el cielo.