Es fundamental dejar que la Palabra de Dios, en lugar de nuestras experiencias, se convierta en el filtro a través del cual veamos la vida y entendamos al Señor.

Marcos 4.9-13

Al leer la Biblia, podemos pensar que venimos sin ideas preconcebidas, pero no es así. De la misma manera como las expectativas de los discípulos afectaron la forma en que escucharon y entendieron las enseñanzas de Jesucristo, así también nuestra percepción de la voz de Dios está determinada por nuestras experiencias. Consideremos cómo algunas personas y acontecimientos en nuestra vida contribuyeron a definir cómo escuchamos a Dios hablar a través de su Palabra y su Espíritu.

Nuestros padres. El concepto que tenemos de nosotros se formó temprano por la manera en que fuimos tratados en la niñez, y eso a su vez afecta la forma en que percibimos a nuestro Padre celestial y su amor por nosotros.

Nuestros maestros. Si tuvimos un maestro que fue severo y cruel, podemos tener una imagen similar del Señor. Pero si fue amable y paciente, entonces
Dios puede parecer más accesible para nosotros.

Nuestros amigos. Tener un amigo leal puede ayudarnos a ver al Señor bajo esa misma luz. Pero si alguna vez fuimos traicionados, se pueden sembrar en nuestra mente semillas de duda sobre la fidelidad de Dios, y afectar la forma en que le escuchamos hablar en su Palabra.

Nuestras experiencias. Ya sea que nuestra vida haya sido placentera y libre de problemas, o dolorosa y traumática, todo lo que hemos experimentado ha moldeado nuestra comprensión de la manera en que Dios nos trata.

Por eso, es fundamental dejar que la Palabra de Dios, en lugar de nuestras experiencias, se convierta en el filtro a través del cual veamos la vida y entendamos al Señor.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Escuchar a Dios de manera precisa

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