Debemos anhelar crecer, no detenernos, no apagar el Espíritu, tener un espíritu ferviente para que la obra de Jesús se refleje en nuestras vidas. Dios nos da el privilegio de conocerlo y crecer en su conocimiento.
Debemos anhelar crecer, no detenernos, no apagar el Espíritu, tener un espíritu ferviente para que la obra de Jesús se refleje en nuestras vidas. Dios nos da el privilegio de conocerlo y crecer en su conocimiento.