Dios nunca promete que tendremos todo lo que queramos, o que siempre estaremos cómodos.

Es frustrante desear algo —una solución, posición, experiencia, relación o pertenencia— y sentir que el Señor dice “no” o “no por ahora”. Esto es difícil como cristianos en una sociedad que nos dice que es posible tener lo que queramos, si trabajamos o nos sacrificamos más. Este convencimiento ha llevado a todo tipo de ansiedades, desde la adicción al trabajo hasta la explotación y la deshonestidad. El mundo nos hace creer que no importa cómo, lo importante es que consigamos lo que queremos.

Pero la verdad es que Dios nunca promete que tendremos todo lo que queramos, o que siempre estaremos cómodos. De hecho, nunca dice que tenemos derecho a nada de eso. En cambio, lo que promete es terminar la obra que ha comenzado en nosotros: restaurar, recompensar y hacer de nosotros las personas que quiso que fuéramos cuando nos creó.

PIENSE EN ESTO
¿Puede recordar un tiempo en el que deseaba tener algo, pero no pudo conseguirlo? ¿Cómo se sintió? ¿Se comportó de una manera diferente como consecuencia de ello?

¿Alguna vez se ha sentido impaciente con Dios? ¿Cómo podría dejarlo actuar según el tiempo que Él disponga?

Devocional original de Ministerios En Contacto

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La bendición del tiempo de Dios

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