¿Qué grano de trigo es usted? ¿Está jugando a lo seguro, o ha dejado que Cristo le plante en el mundo?

Juan 12.23-26

Imagínese dos granos de trigo tirados en el piso de un granero cálido y acogedor. Un día, el agricultor entra y les dice: “Quiero sacarlos de este cómodo granero y plantarlos en la tierra. Voy a ponerlos en el suelo frío y a cubrirlos de tierra. Estará oscuro, y morirán. Pero les prometo que se multiplicarán y serán muy fructíferos”.
El primer grano de trigo rechaza la sugerencia. “¡De ninguna manera!” —dice. “No cuentes conmigo. Me gusta mi comodidad y no quiero morir”. Pero el segundo, después de considerar el dolor y la incomodidad de morir, decide que por la promesa de una cosecha futura vale la pena el sacrificio.

Entonces, el agricultor lo saca y lo planta en la tierra, y deja que el primer grano de trigo siga estando dentro del granero. Pocos días después, un pequeño brote verde comienza a aparecer en el lugar donde sembró la semilla. Luego crece y se convierte en un alto tallo de trigo que produce cien granos más. Durante los siguientes cuarenta años, el agricultor siembra todas las semillas que se originaron a partir de ese primer grano de trigo, y año tras año la cosecha se multiplica. Mientras tanto, el grano de trigo que se quedó en el granero, sigue allí muy cómodo, solo, sin crecer ni multiplicarse. ¿Qué grano de trigo es usted? ¿Está jugando a lo seguro, o ha dejado que Cristo le plante en el mundo? La única manera en que será útil y fructífero en el reino de Dios, es permaneciendo en Él y confiando en que sus deseos para su vida valen la pena.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Morir para servir: Una parábola

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