Cada tictac del reloj nos acerca un segundo más a nuestra cita celestial con el Señor Jesús.

2 Corintios 5.1-10

Cada tictac del reloj nos acerca un segundo más a nuestra cita celestial con el Señor Jesús. Como creyentes en Cristo, algún día nos presentaremos ante Él para dar cuenta de la manera en que vivimos. En ese momento seremos responsables de nuestras acciones y recompensados por las decisiones que tomamos mientras estábamos en este mundo, ya sean buenas o malas (2 Co 5.10). Este no es un juicio de condena. En la salvación, cuando reconocimos a Cristo como nuestro Salvador, toda la culpa nos fue quitada (Ro 8.1). Al tomar nuestro lugar en la cruz, Jesucristo experimentó la ira de Dios contra nuestra iniquidad (1 P 2.24). Como resultado, el castigo por nuestro pecado ha sido pagado por completo.

Cuando estemos ante nuestro Señor, Él determinará cuáles de nuestras elecciones estuvieron de acuerdo con su voluntad. Cada acto de obediente servicio, ya sea grande o pequeño, será recordado y recompensado. Al mismo tiempo, creo que habrá lágrimas cuando nuestro egoísmo e injusticia sean considerados. Colosenses 3 nos da una idea de quiénes debemos ser, y de cómo quiere Dios que vivamos: nuestras mentes deben estar enfocadas en las cosas de arriba, no en las terrenales (Colosenses 3.2). Y debemos deshacernos de ira, malicia y calumnia, para revestirnos de misericordia, bondad y paciencia (Colosenses 3.8, 12). Ya que el Señor nos hace responsables de nuestras acciones, es vital que reemplacemos los actos impíos por caminos justos. Cuando enfrente decisiones a diario, busque la guía bíblica y el consejo piadoso. Después, reflexione sobre qué decisiones le agradarían a Dios.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Nuestra cita celestial

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