Es muy fácil ser atrapados por los placeres de esta vida y olvidar que, como cristianos, tenemos una prioridad más alta.

Hebreos 12.1

En una carrera, lo más importante no es cómo uno la comience sino cómo la termine. Lo cual también es cierto para la vida cristiana. Hebreos 12.1 nos exhorta a que “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. En 2 Timoteo 4.9-11, vemos un contraste entre dos corredores: Marcos (conocido también como Juan Marcos) y Demas. Cuando Pablo y Bernabé partieron para su primer viaje misionero, Marcos fue con ellos, pero los abandonó para volver a casa (Hch 13.5, 13). Desde la perspectiva de Pablo, esto parecía una deserción, por lo que un par de años después, no permitió que Marcos fuera en un segundo viaje misionero (Hch 15.36-40).

Aunque Marcos no comenzó bien, la Biblia nos muestra que la situación cambió. Al acercarse a la muerte veinte años más tarde, Pablo solicitó la compañía de Marcos, más joven, porque le era “útil para el ministerio” (2 Ti 4.11). Marcos había demostrado ser fiel al perseverar en la obediencia y el servicio al Señor, y al final escribió el Evangelio que lleva su nombre. Demas, por el contrario, aunque también fue llamado “colaborador” de Pablo (Flm 1.24), abandonó al apóstol varios años después por amor a las cosas del mundo (2 Ti 4.10).

Es muy fácil ser atrapados por los placeres de esta vida y olvidar que, como cristianos, tenemos una prioridad más alta. Es por esto que la Biblia nos dice que debemos despojarnos de toda carga que obstaculice nuestra carrera (He 12.1, 2). Una vez que crucemos la meta y veamos a Cristo cara a cara, palidecerán todos los placeres del mundo en comparación con el gozo de escucharle decir: “Bien, buen siervo y fiel” (Mt 25.21).

Devocional original de Ministerios En Contacto

184

Terminar bien

| Blog |
Enlace
About The Author
-