La oración diaria nos mantiene conectados a la fuente de vida.

Génesis 5:23-24 “Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”.

Caminar con Dios es unas de las vivencias más maravillosas e incomparables que puede experimentar un cristiano a lo largo de su transitar por este mundo. En una sociedad donde lo inmediato, lo efímero, y lo superfluo, es lo cotidiano. Pocos invierten su tiempo en forjar una comunión íntima y sólida con nuestro Creador, que perdurará por la eternidad.

Enoc camino tan cerca de Dios, que es un ejemplo digno de imitar. Nos inspira a buscar esa amistad y comunión con el Espíritu Santo. La Biblia nos enseña a orar con perseverancia, a ser constantes. La oración nos permite hablar con Dios, a través de ella establecemos ese diálogo íntimo con nuestro Padre Celestial, podemos abrir el corazón delante de Su presencia y expresarle gratitud, amor, nuestras necesidades y cargas.

La oración diaria nos mantiene conectados a la fuente de vida, nos acerca a Dios, nos permite estar en comunión con el cielo. Meditar en las Escrituras, leer atentamente la Palabra de Dios escrita, es permitir que Él abra Su boca y nos hable directamente al corazón. Su Palabra es eterna, en ella encontramos la respuesta a cada uno de nuestros interrogantes. A través de las Escrituras conocemos el corazón de Dios, descubrimos el amor que tiene por sus hijos. Al observar y recibir la Palabra, somos instruidos, somos guiados en nuestro caminar diario, Dios nos advierte y nos guarda de tomar malas decisiones.

La experiencia de Enoc, nos incita a reflexionar en la bendición tan grande que se experimenta diariamente cuando le damos prioridad a Dios en nuestra vida. Nuestro desafío será tener comunión con el Espíritu Santo los 365 días de año. Busquemos su comunión siempre, que pronto veremos los resultados de tan preciada relación.

Devocional original de Claudio Freidzon

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CAMINANDO CON DIOS DIARIAMENTE

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