Al vivir de todo corazón en obediencia a los mandamientos de Dios, nuestras relaciones con otros serán transformadas.

Proverbios 3.1-4

Una de nuestras necesidades básicas es la aceptación. Sin ella nos sentimos marginados. En la Biblia, la aceptación se conoce, por lo general, como “favor”. Por ejemplo, cuando José fue vendido como esclavo, Génesis 39.4 dice que “halló gracia” (o favor) a los ojos de su amo Potifar, y fue puesto a cargo de toda la casa del oficial de Faraón. José encontró aceptación y aprobación por su conducta ejemplar.
¿De quién anhela usted recibir favor? ¿Desea la aprobación de Dios? El texto de hoy nos muestra cómo podemos encontrar el favor de Dios y de los hombres.

Primero, debemos valorar la enseñanza del Señor. Dios nos bendijo dándonos su Palabra, pero no todos le dan prioridad. Debemos reconocer a las Sagradas Escrituras como nuestra posesión terrenal más valiosa, porque es la revelación de Dios mismo y de sus instrucciones para nosotros.

Segundo, debemos hacer de la obediencia a Dios una cuestión del corazón. Obedecer sus mandatos es mucho más que solo guardar reglas externas; implica no solo nuestras acciones, sino también nuestras actitudes y pensamientos.

Tercero, debemos dejar que la bondad y la verdad caractericen nuestra vida. Al vivir de todo corazón en obediencia a los mandamientos de Dios, el efecto se extenderá a nuestras relaciones, a medida que la bondad y la verdad se conviertan en los guardianes de nuestras palabras y acciones.

Aunque la fe en Cristo puede evocar una respuesta negativa de algunos, los creyentes no deben desanimarse. Una vida que refleja a Cristo agrada a Dios. Y al traer luz a un mundo en tinieblas, una vida obediente atraerá también el favor de muchos en su círculo de influencia.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Cómo encontrar el favor de Dios y de los hombres

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