Admitamos cualquier pensamiento perjudicial, entreguémoslo a Dios, y aceptemos lo que Él dice que es verdad en cuanto a nosotros.

Mateo 6.16-24

Se sabe que los adolescentes se comparan con sus amistades, pero he notado que muchos adultos hoy en día también luchan con la comparación. Las plataformas de las redes sociales hacen difícil superar este tipo de mentalidad. Cuando nos comparamos con los demás, tendemos a…

PENSAR QUE NUESTRA SEGURIDAD DEPENDE DE LO QUE TENEMOS. Esta actitud nos tienta a trabajar más horas o a presionar a otros para que lo hagan. Pero como lo material no puede brindar seguridad duradera, la búsqueda de más o mejores cosas puede ser interminable.

La verdadera seguridad se encuentra solo en nuestra posición como hijos adoptados del Padre celestial (Ef 1.5). Nuestro lugar en el cielo nos hace libres del materialismo.

CREER QUE SOMOS UNOS FRACASADOS. Cuando pensamos de esta manera, ningún éxito en el trabajo o en la vida personal puede ser útil —anhelamos el reconocimiento, pero nunca podremos recibir suficientes elogios para cambiar la opinión que tenemos de nosotros mismos. Pero Dios dice que nos escogió y nos hizo coherederos con su Hijo Jesucristo (Ro 8.16, 17). Nuestra valía viene de pertenecer a Él.

Admitamos cualquier pensamiento perjudicial, entreguémoslo a Dios, y aceptemos lo que Él dice que es verdad en cuanto a nosotros. Este es el camino que conduce a la madurez espiritual y a buenas relaciones.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Dejar lo que es de niño

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