Cuando enfrentamos desafíos a nuestra fe y experimentamos la fidelidad de Dios, aprendemos a depender de Él en vez de nosotros mismos.

Deuteronomio 31.1-8

¿Alguna vez enfrentó usted un desafío que le dejó con sentimientos de incompetencia y temor? Los grandes hombres y mujeres en la Biblia no fueron sobrehumanos, por lo que sin duda experimentaron las mismas debilidades que nosotros. Aunque Josué era un fuerte líder militar, es probable que se sintiera incompetente para ocupar el lugar de Moisés. Después de todo, Moisés había hablado con Dios cara a cara, hecho milagros impresionantes y sacado a los israelitas de la esclavitud en Egipto.

No obstante, recordemos que Moisés no empezó siendo un poderoso hombre de fe. Cuando Dios lo llamó a liberar a los hijos de Israel, dirigió su atención a su propia insuficiencia, y le rogó al Señor que enviara a otra persona (Ex 4.10-13). Pienso que Moisés sabía exactamente cómo se sentía Josué. Es por eso que animó a su sucesor a esforzarse y ser valiente.

Pero la fortaleza que Josué necesitaba no iba a venir del pensamiento positivo o de la confianza en sí mismo. Lo que necesitaba era la seguridad de que el Señor iría delante de él en todo momento, y que le daría a la nación la tierra que les había prometido. La confianza frente a los desafíos que nos plantea el Señor nunca viene de nosotros mismos. Pero cuando le creemos al Señor y confiamos en su Palabra, y no en nuestros sentimientos, Él nos da la capacidad y la valentía para hacer su voluntad.

Si su vida fuera fácil siempre, usted nunca necesitaría esforzarse y ser valiente. Pero desaprovecharía oportunidades maravillosas de conocer a Dios. Solo cuando enfrentamos desafíos a nuestra fe y experimentamos la fidelidad de Dios, aprendemos a depender de Él en vez de nosotros mismos.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Esfuércese y sea valiente

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