El Antiguo Testamento nos presenta a Sarah como hermosa y estéril; El Nuevo, como elegida y libre. Es vital que pases del pensamiento antiguo al nuevo porque, cuando te enfocas en el contraste entre lo hermoso y lo estéril de tu vida, cometes ciertos errores que tienes que arreglar, para no perder tiempo y fuerzas, y para que se cumpla la promesa.

Uno de los errores que cometes es perder de perspectiva que la transformación interna es más importante que el desgaste externo que estás pasando. Cuando estás pendiente a lo bueno y lo malo, estás pendiente a lo que está pasando afuera, a lo que no has alcanzado, a lo que no tienes; Sin darte cuenta que lo más importante es que, en medio del proceso, Dios está fortaleciendo tu vida, está haciendo algo dentro de ti. Pablo decía que la leve tribulación produce en ti un mayor peso de gloria, que aunque tu hombre exterior se va gastando, el interior va rejuveneciendo. Y eso es lo que tienes que aprender a ver. Hay cosas que toman un poco de tiempo, pero enfócate en lo que está pasando dentro de ti, porque eso es más importante. Si no entiendes esto, vas a pensar que lo que Dios te prometió se va a dar rápido y fácil, sin problemas; Pero no es así. Cuando Dios te promete algo, van a venir problemas, dificultades, pero mientras en tu interior tú vayas creciendo, te hagas más fuerte, madures, no importa lo que ocurra, la promesa se cumple.

El segundo error es pensar que la promesa no se cumplió porque no está sucediendo como tú pensabas. Cuando miras lo bonito y lo feo, te paralizas porque piensas que la única manera que Dios te dé el milagro es de tal forma específica. Tienes trabajo pero estás en quiebra y quieres una casa, y piensas que no puedes tenerla porque la única manera en que Dios te lo puede dar es que el banco te apruebe el préstamo. Pero ¿quién dijo que esa es la única manera en que Dios te puede dar una casa? Estás enfocado en salir de la quiebra y limpiar tu crédito, y pierdes tiempo y fuerzas; Todo por pensar que hay una única manera. Estás limitándote a tus ideas, pero hay otra forma en que Dios lo va a hacer.

Tercero, pensamos que no hay verdadero destino futuro para nuestras vidas. Las promesas que Dios te ha dado son más grandes que tu vida. Tus ojos no van a verlo todo; La promesa de Dios es tan grande, que sobrepasa tus tiempos. Dios te va a mostrar un poco, y te va a dar el gusto de disfrutarlo, pero son tus generaciones las que van a disfrutar lo que va a pasar. Hay destino y futuro, no tan solo para ti, sino para tus generaciones.

Tú no sabes cómo Dios lo va a hacer, pero Él lo va a hacer; Y la promesa que Él te dio, trasciende a tus generaciones. Si sigues pensando en ese contraste y te frustras, pierdes de vista que Dios tiene un propósito más grande que tú. Dios te va a usar, y su promesa va a trascender a tus generaciones, pero el nombre que se tiene que perpetuar es el de Cristo. Mientras pienses que no hay propósito para tu vida, perderás tiempo y fuerzas.

Quizás piensas que eres capaz, pero que nunca has tenido oportunidad; Pero no es así; Eclesiastés dice que tiempo y oportunidad ocurren a todos. Oportunidades has tenido; El problema es que estás viendo lo bello y lo feo, y pierdes de vista la oportunidad porque no entiendes que eres bendecido y libre. Tú eres libre y tienes que pensar como gente libre.

Sarah tenía que entender estas cosas para poder tener fe y que se liberara la promesa. Ella tenía que salir del contraste mental, emocional, y verse como Dios la veía; Ella estaba envejeciendo, pero seguía siendo la escogida. Tú no te estás poniendo más joven, pero el escogido eres tú. Eres escogido y libre; Libre de frustraciones y contrastes pasados, ya no miras tu vida como otros la ven. Otros se han burlado de ti, se han alegrado de lo que te ha pasado; Pero ellos ven lo bello y lo feo, y tú ves lo que es; Y lo que es, es una cosa: Que Dios ha dicho que tú eres escogido, bendecido, libre. Camina en libertad.

Cuando tú logras entrar en esa dimensión, tienes que moverte al nivel que desató la fe de Sarah. Hebreos 11:11 dice que Sarah creyó que fiel fue quien le prometió. ¿Quién le prometió un hijo a Sarah? ¿Abraham, o Dios? La promesa era también para Sarah; Ella se apropió de la promesa. Ella dijo: A mí Dios me habló, y Dios a mí me va a cumplir. Cuando Dios te da una promesa, tú tienes que creer que Dios fue quien prometió, porque si fue Él quien prometió, es Él quien lo va a cumplir, así que tu esperanza no es una falsa esperanza.

 

No es nadie más quien te dice que creas que tú y tu casa servirán a Dios; Es Dios quien te lo dice. No es que creas lo que dicen estos mensajes; Cree lo que dice la Palabra; Créele a Aquel que la dijo; Él va a cumplir. Tu futuro está asegurado porque el que prometió es fiel.

Hay 3 maneras en que tú guías tu vida: Por tus sensaciones, por tus razones, o por fe, por la revelación que Dios te ha dado. Tu razonamiento tiene que tomar dominio de tus sensaciones. Todos, en algún momento, nos hemos dejado llevar por cómo nos sentimos y hemos hecho una estupidez. Pablo dijo que cuando era niño hablaba, pensaba y juzgaba como niño, mas cuando fue hombre, dejó lo que era de niño. ¿Qué es de niño? Hablar sin pensar y sin juzgar. Los maduros juzgamos para pensar y después hablar; Discierne, luego piensa lo que vas a decir y entonces habla. Y luego que tu razón toma control de tus emociones, tu fe tiene que tomar control de tu razón porque, si no, nunca llegas a nada.

A un piloto en entrenamiento, en un punto le ponen unas gafas para que no pueda ver hacia afuera; Luego, cierra los ojos y el instructor vira el avión; Tú retomas los controles pero has perdido el sentido de hacia dónde va el avión; Tu cuerpo tiene sensaciones contrarias a la dirección en que va el avión. Si sientes que vas a la izquierda y compensas a la derecha, cometes un error. Lo correcto es confiar en la razón. Si el instrumento te dice que el avión está a la derecha, tienes que compensar hacia el lado izquierdo, aunque las sensaciones te digan que estás hacia el lado izquierdo. Y después de eso, tienes que tener fe; Hay una torre de control que te va dirigiendo. Vas a escuchar instrucciones, y tienes que saber que esa voz es fiel, que esa voz quiere que tú llegues a tu destino. Tienes que confiar en los instrumentos y en la voz que estás oyendo, hasta que llegues al lugar correcto en tu vida.

Deja de vivir por tus sensaciones y razonamientos. Vive por lo que Dios ha dicho. Él dijo que tú eres elegido, bendecido, que tú eres capaz. Esa es la voz que tú tienes que escuchar, la que te va a llevar al lugar correcto para tu vida.

Devocional original de Otoniel Font

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Fiel es el que prometió

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