Hoy tenemos más revelación acerca de Dios, pues nos ha dado su Palabra inspirada y a su Hijo Jesucristo.

Éxodo 20.1-7

La mayoría de nosotros vamos a la iglesia los domingos para adorar a Dios, pero ¿es adoración lo que estamos haciendo? A menudo asociamos la palabra con música, aunque su significado implica mucho más que eso. Una definición adecuada puede ser difícil de expresar de manera concisa; sin embargo, piense en adoración de esta manera: cuando nuestra mente está ocupada con pensamientos de Dios, el corazón se desborda de temor reverente, adoración y alabanza a Él.

Es provechoso notar el orden, para que nuestras expresiones de adoración puedan ser más agradables para Dios, comenzando en la mente, moviéndose hacia el corazón, y desarrollándose en palabras y acciones. Por tanto, la exactitud de nuestra percepción de Dios determina la validez de nuestra respuesta.
En otras palabras, es esencial prestar atención a lo que Dios ha revelado sobre sí. Por eso el Señor habló a los israelitas poco después de liberarlos de la esclavitud egipcia: necesitaban comprender quién era para poder adorarlo de la manera correcta.

Hoy tenemos más revelación acerca de Dios, pues nos ha dado su Palabra inspirada y a su Hijo Jesucristo. Sin embargo, incluso toda una vida dedicada al estudio de la Biblia nos daría solo un vistazo de nuestro infinito, trascendente, eterno y todopoderoso Padre celestial. Pero cuanto más busquemos entenderlo y conocerlo, más profunda y significativa será nuestra adoración. Todos necesitamos crecer en este aspecto, y la mejor manera de comenzar es en nuestro tiempo a solas con el Señor. Cada vez que usted lea un pasaje bíblico sobre Él, deje que se arraigue en su mente, le inunde el corazón y se derrame en adoración.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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La adoración verdadera

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