David no recibió bendiciones por ser especial; fue honrado entre los hombres porque honraba al Señor por encima de todo.

Salmo 40

La Biblia contiene muchas historias de personas que esperaron años o incluso décadas antes de que las promesas del Señor se cumplieran. Lo que los creyentes contemporáneos podemos aprender de la paciencia de siervos como Abraham, José, David y Pablo es que esperar en el Señor tiene recompensas eternas.

Veamos hoy al monarca más memorable de Israel. David era el heredero elegido al trono de Israel, pero pasó años esquivando la furiosa persecución del rey Saúl. A pesar de haber tenido dos oportunidades diferentes para vengarse, David resistió la tentación y no le quitó la vida al rey Saúl. Prefirió seguir el plan de Dios para su coronación, en vez de deshonrar al Señor matando al rey. Los salmos de David revelan su conocimiento de la obra de Dios en su vida. No solo logró su objetivo por su paciencia, sino que también entendió que la dirección de Dios era siempre la mejor.

David dejó un testimonio extraordinario de la fidelidad de Dios para ser leído y meditado. Tomó la decisión de esperar en el Señor, y el resultado tuvo la aprobación y la bendición del Padre celestial. No podemos subestimar la recompensa de vivir bajo la aprobación divina. Esto no es una condición especial reservada para “gigantes de la fe” como David. Todos los que esperan obedientemente hasta que el Señor actúe en favor de ellos, permanecen en su gracia (Is.40.31).

David no recibió bendiciones por ser especial; fue honrado entre los hombres porque honraba al Señor por encima de todo. Porque confiaba en la fidelidad de Dios, soportaba las dificultades con paciencia. Nosotros, también, podemos contar con que seremos bendecidos si esperamos en el Señor.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Las recompensas de la paciencia

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