Nuestro camino puede parecernos oscuro, pero a la luz de Dios la senda se vuelve clara.

Salmo 139.1-12

Todos tenemos momentos en la vida en los que parece que el plan de Dios se ha detenido o descarrilado. Tal vez usted ha orado mucho por algo o por alguien, pero el Señor todavía no ha respondido. O quizás le pidió que interviniera en una situación, pero nada ha cambiado. En tiempos así, es importante recordar ciertas verdades acerca del Padre celestial. Aun antes de que naciéramos, Dios predeterminó lo que Él quería hacer en, por medio y para nosotros. Sus planes para nuestra vida están guiados por su sabiduría, ya que Él dirige los hechos y elige el momento preciso para ayudarnos a crecer como cristiano. El amor de Dios es la razón de todo lo que Él hace en nuestra vida para transformarnos a imagen de su Hijo Jesucristo.

Pero, desde una perspectiva humana, el plan del Padre celestial puede parecer demasiado lento o demasiado difícil de seguir. Por ejemplo, un matrimonio puede llegar a sentirse decepcionado, al punto de divorciarse, pensando que encontrar un nuevo cónyuge sería más fácil que resolver sus problemas. O tal vez los problemas económicos impulsen a alguien a ser deshonesto en una declaración de impuestos. Estos atajos demuestran falta de confianza en los caminos del Señor e incredulidad en su suficiencia. Pero no tiene que ser así. Con la ayuda del Espíritu Santo, podemos mantenernos firmes durante esos períodos en los que queremos dirigir nuestra vida. Al confiar en la gran sabiduría de Dios y en su amorosa voluntad, tendremos confianza para descansar bajo su cuidado. Nuestro camino puede parecernos oscuro, pero a la luz de Dios la senda se vuelve clara. Lo único que tenemos que hacer es seguirla.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Limitados por la voluntad de Dios

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