La ansiedad puede ser un síntoma de falta de fe.

Mateo 6.25-30

Las situaciones estresantes varían en forma e intensidad y nuestra vida terrenal nunca estará libre de ellas por completo. Sin embargo, la pregunta importante es: ¿Qué haremos con nuestra ansiedad? Si permitimos que ella domine nuestro pensamiento, podría llegar a convertirse en un estilo de vida. Pero si creemos lo que dice la Biblia acerca del Señor y de su cuidado por nosotros, experimentaremos una magnífica liberación de la preocupación.

¿Duda usted, a veces, de que nuestro Padre celestial en verdad se preocupe por las cosas ordinarias que le causan ansiedad? Después de todo, Él se ocupa de todo el universo, y los problemas que usted tiene pueden parecerle muy pequeños en comparación. Piense en cuán insignificantes son las aves y las flores; pero Jesús dice que el Padre se ocupa de ellas (Mt 6.26). ¿No cree usted que vale mucho más que ellas para Dios?

A veces nos afanamos al tratar de cambiar algo que está más allá de nuestro control. Así como nadie puede agregar un día más a su vida, también hay muchas situaciones que no podemos arreglar. Pero el soberano Gobernante del universo nos ama y lo tiene todo en sus manos, incluso nuestras situaciones estresantes que parecen fuera de control. Por consiguiente, no tenemos motivos para inquietarnos o temer.

Tal vez la razón principal por la que nos inquietamos sea falta de confianza en el Señor. La ansiedad puede ser un síntoma de falta de fe. La Biblia está llena de promesas de la provisión de Dios, pero con mucha frecuencia dudamos de ellas. Si usted puede confiarle al Señor su seguridad eterna, ¿no puede también confiarle sus necesidades terrenales?

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Mucha ansiedad, poca fe

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