El deseo de Dios es que tu avances en la vida hacia el propósito que el trazó para ti. Sin embargo, a veces nos estancamos en la rutina y esto debilita nuestra fe, impidiéndonos estar a la expectativa de que algo bueno sucederá.
El deseo de Dios es que tu avances en la vida hacia el propósito que el trazó para ti. Sin embargo, a veces nos estancamos en la rutina y esto debilita nuestra fe, impidiéndonos estar a la expectativa de que algo bueno sucederá.