Cuando se trata de nuestro Dios infinito, siempre hay emocionantes tesoros para que los desenterremos.

Proverbios 2.1-9

Buscar la verdad de Dios es como cavar en busca de oro: si encontramos una partícula del mismo, seguimos raspando y paleando hasta encontrar otra, que puede ser un pedacito no más grande que una semilla de manzana. Ese pedacito nos mantiene buscando hasta que encontramos un pedazo del tamaño de una canica, y así sucesivamente. Cada nueva pepita de la experiencia de Dios es tan emocionante que no podemos dejar de excavar en busca de más.

Piense en las ventajas de esta búsqueda. En primer lugar, buscar la verdad sobre el Señor resulta, por naturaleza, en una relación más íntima con Él. Y alinear nuestra vida con estos descubrimientos nos da la seguridad de que Él siempre nos guía y protege.

Aprender acerca del Señor tiene un beneficio adicional: el desarrollo del discernimiento espiritual. Esta es la capacidad de distinguir la verdad de la mentira. Tener este tipo de discernimiento nos equipa para servir mejor al reino de Dios, en especial con respecto al discipulado de otros.

Cuando se trata de nuestro Dios infinito, siempre hay emocionantes tesoros para que los desenterremos. Por tanto, tenga como objetivo construir una base de la verdad del Señor para su vida. Al hacerlo, alcanzará sabiduría y descubrirá nuevas oportunidades para servirle.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Las recompensas de la verdad

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