Las necesidades son oportunidades para que Dios transforme la vida de sus hijos.

2 Reyes 5.1-14

Cada vez que seguimos la dirección de Dios, se abre una puerta para que Él haga grandes cosas en nuestra vida. No obstante, a menudo nos resistimos a obedecer, porque sus instrucciones parecen poco prácticas e ilógicas, y por eso dudamos de sus intenciones para con nosotros. Naamán no podía entender por qué el Señor estaba pidiéndole que se metiera siete veces en el río Jordán. Pensó que ya había demostrado su fe al venir al profeta Eliseo. Esperaba ser sanado, no recibir instrucciones que le sonaban irracionales. Después de todo, el gran comandante sirio no había visto a nadie sumergirse en aguas fangosas y ser sanado. Pero las instrucciones de Dios eran específicamente para él, y para nadie más.

Si usted decide hacer lo que Dios le pide, basándose en las acciones de otros, perderá lo mejor que tiene para usted. Es decir, si Naamán hubiera decidido negarse a hacer lo que le parecía tan absurdo, habría muerto como leproso. De la misma manera, si nos negamos a obedecer a Dios, nunca sabremos lo que habría hecho en nuestra vida si hubiéramos confiado en Él. Las necesidades son oportunidades para que Dios transforme la vida de sus hijos. Él sabe que, para que lleguemos a ser las personas que deseó que fuéramos cuando nos creó, debemos aprender a creer en su fidelidad y actuar como corresponde. Al enfrentar cualquier desafío, tenemos dos opciones: enfocarnos en lo que nos falta y en cómo Dios no parece estar respondiendo nuestras peticiones; o reconocer que nuestra necesidad indica el deseo de Dios de enseñarnos algo.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Nuestra necesidad: Una oportunidad para Dios

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