Él es el juez justo y está listo para atender tu caso en la corte Celestial, allí donde el enemigo te acusa día y noche, también esta Jesús, tu abogado defensor, quien por medio su sangre derramada en la cruz te ha justificado delante del Padre.
Él es el juez justo y está listo para atender tu caso en la corte Celestial, allí donde el enemigo te acusa día y noche, también esta Jesús, tu abogado defensor, quien por medio su sangre derramada en la cruz te ha justificado delante del Padre.