La duda nos impide experimentar gozo en el Señor y la paz que Él nos da.

Salmo 19.7-11

De vez en cuando, todo creyente enfrenta momentos de duda. Tal vez una oración quede sin respuesta, o nuestra obediencia nos traiga problemas, o quizás las críticas de alguien nos hagan cuestionar que podamos cumplir con el plan de Dios.

Dudar de Dios puede obstaculizar…

LA COMUNIÓN CON ÉL. Los creyentes vivimos por fe, que es la única manera de agradar a Dios (Ro 1.17; He 11.6). La duda socava la fe y produce inseguridad.

LA VIDA DE ORACIÓN. Lo imposible se vuelve posible para quienes creen en Dios, y no dudan (Mt 21.21).

EL SERVICIO PARA EL REINO. El Señor nos pide que emprendamos tareas enormes, y promete que el Espíritu nos dará poder para llevarlas a cabo. Si dudamos, no realizaremos el trabajo.

LAS BENDICIONES. La duda nos impide experimentar gozo en el Señor y la paz que Él nos da (Jn 14.27).

La falta de resolución espiritual puede provenir de diversas fuentes: un pecado o sentimiento de culpa; una visión estrecha; y un malentendido o ignorancia de las verdades bíblicas. Cuando la duda llegue, trate de seguir estos pasos:
• Identifique lo que le impide confiar en Dios.
• Recuerde algún momento en el que Dios le sostuvo.
• Identifique una promesa o un atributo de Dios que le señale el camino de regreso a la fe.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Cambiar la duda por la confianza

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