El Espíritu Santo ilumina nuestra mente para que podamos reconocer y comprender la revelación divina.

Juan 16.12-15
Los caminos de Dios son un misterio para el hombre. Solo cuando hemos puesto nuestra fe en el Señor Jesucristo para salvación, y recibido el Espíritu Santo, podemos comenzar a comprenderlos. El Espíritu de Dios usa tres métodos para abrir nuestra mente y llenar nuestro corazón con sabiduría divina.

1. Revelación. Este término se refiere a la verdad que es dada por el Señor, y no puede obtenerse de ninguna otra manera. Las Sagradas Escrituras son el ejemplo más obvio. Cualquiera, creyente o no, puede leer la Biblia y entender algunas partes, pero solo un creyente lleno del Espíritu puede comenzar a comprender los numerosos beneficios que se encuentran en la Palabra de Dios.

2. Iluminación. Usamos esta palabra para describir el momento maravilloso en que el Espíritu Santo ilumina nuestra mente para que comprendamos la Palabra de Dios. Podemos leer otros libros algunas veces, y tener un conocimiento completo de ellos. Pero el Señor revela verdades cada vez más profundas acerca de Sí a medida que maduramos en la fe (Ef 1.17, 18).

3. Recuerdo. El Espíritu Santo nos recuerda preceptos divinos o pasajes bíblicos cuando los necesitamos. Él ayudó a los escritores de los evangelios a recordar los hechos y las palabras de Cristo muchos años después de que ocurrieron. Y hace lo mismo por nosotros cuando necesitamos aliento, inspiración o consuelo. El Espíritu Santo ilumina nuestra mente para que podamos reconocer y comprender la revelación divina. Si hemos memorizado pasajes de la Biblia y atesorado el conocimiento bíblico, el Espíritu de Dios puede sumergirse en esa “reserva” para proveernos de dirección en el momento que la necesitemos.

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El plan de enseñanza del Espíritu Santo

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