A veces, Dios nos llama a hacer algo que requiere renunciar o dejar ir lo que es importante para nosotros.

A veces, Dios nos llama a hacer algo que requiere renunciar o dejar ir lo que es importante para nosotros. Eso puede ser difícil o incluso desconcertante, pero felizmente sabemos que “Dios no es un Dios de confusión, sino de paz” (1 Co 14.33).

En esas situaciones en las que Él puede pedirnos que entreguemos algo bueno o cómodo, es comprensible que nos aflijamos. Pero Dios quiere que le traigamos esos deseos y pensamientos, y le entreguemos nuestro dolor y confusión. Renunciar a estos no significa que nunca más volveremos a experimentarlos; solo significa que ponemos nuestra esperanza en Dios en cuanto al futuro, quien sabe lo que es sufrir. Solo entonces podremos escuchar su llamamiento con claridad, y responder: “Heme aquí, envíame a mí” (Is 6.8).

PIENSE EN ESTO

• ¿Alguna vez ha sentido a Dios pidiéndole que haga algo que requirió cierto tipo de renuncia? Piense en cómo se sintió al considerarlo y buscar discernimiento.

• El apóstol Pablo nos exhorta: “Examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno” (1 Ts 5.21 LBLA). En el proceso, a veces podemos enfocarnos en un detalle específico mientras tratamos de entender lo que Dios nos pide que hagamos. ¿Qué tal está practicando su discernimiento y autoexamen?

Devocional original de Ministerios En Contacto

56

La Bienaventuranza del llamamiento de Dios

| Blog |
Enlace
Acerca del Programa
-