Para Dios usted sobresale frente a todos los demás.

Brennan Manning dijo una vez, “Defínase a usted mismo como uno que es radicalmente amado por Dios. Este es el verdadero yo. Cualquier otra identidad es mera ilusión.” Tenemos que dejar asentarse ese tema adentro de nuestros corazones de una vez por todas que el Dios Padre realmente, realmente nos ama. No importa cuáles emociones se levanten por dentro de uno, no cambia el hecho de que usted es profundamente amado y adorado por Dios. Él le ama con un amor gozoso, profundo y eternamente perdurable. “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te prolongué mi misericordia.” Jeremías 31:3

Ahora bien, no importa quién usted sea, cómo usted haya sido criado o qué cosas hayan pasado en su vida, uno siempre quiere ser amado. Y no estoy hablando acerca de cualquier tipo de amor superficial, sino de uno amor que conoce hasta las cosas más pequeñas de usted, y que sin embargo se mantiene fuerte e inconmovido. Este es el amor del Padre. El problema es este: Una cosa es hablar acerca del amor del Padre, pero es algo totalmente distinto vivir amado, vivir encontrándose todos los días con el dulce y fuerte abrazo del amor del Abba y sabiendo en lo más profundo de su ser que uno es su hijo, o es su hija.

Unos cuantos días atrás estaba en la graduación de la secundaria de mi sobrina. Habían probablemente unas tres mil personas asistiendo, esparcidas por todo el gran salón. Uno podía escuchar las porras bulliciosas de los seres queridos mientras que cada graduando era llamado al frente. Nunca se me va a olvidar lo que ocurrió a continuación. En lo que un muchacho en particular fue llamado al frente, parecía que lo único que se podía escuchar era a un hombre gritando a todo pulmón: “¡Ese es mi hijo!” Eso me tocó profundamente. Obviamente yo no conocía toda la situación, lo único que yo sabía era que este hombre estaba muy orgulloso de su hijo.

De esta manera es como Dios Padre lo ve a uno todos los días, “¡Este es mi hijo!” “¡Esta es mi hija!” Amado, para Dios usted sobresale frente a todos los demás. Nada mas tiene que usted creerlo. Él lo ama tanto que si todas las cosas que usted hiciera hoy fueran nada más que inventadas, sería suficiente para que Él lo viera, lo amara y estuviera orgulloso de usted. Amigos, Él de verdad, de verdad, de verdad nos ama. ¡Usted es el favorito de Él! Sofonías 3:17 “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.”

El Padre está gozándose sobre usted hoy con tal gozo que apenas puede contener la emoción que tiene. Y junto con esa emoción de Él viene su favor, bendición, provisión y demás regalos; porque Él cuida de cada uno de sus hijos y de sus hijas, y entre ellos está usted. Judas 1:21 dice, “conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.” Es nuestra decisión conservarnos en el centro de su amor. Su amor por cada uno de nosotros no ha cambiado, y nunca cambiará. Simplemente tenemos que tener el propósito en nuestros corazones que nuestra identidad va a ser una que es amada por Dios. Yo voy a escoger vivir amado. Yo voy a comenzar a creer en todo lo bueno que Dios dice de mí, y nos las mentiras, las “noticias falsas” del enemigo.

Amados, ¡manténganse amados!

Devocional original de Sid Roth

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¡Muy bien, hijo mío! ¡Muy bien, hija mía!

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