¿Qué hará con el generoso regalo de la gracia de Dios: rechazarlo o aceptarlo, y así dar los pasos para conocer al Señor?

Juan 1.14-18

Imagínese que recibe un regalo sin ninguna razón en particular. Dentro del paquete hay algo muy especial. Con avidez, lee la tarjeta para descubrir quién podría haber sido tan generoso. Para su sorpresa, se entera de que es alguien con quien usted no ha sido amable y que incluso ha evitado. Entonces, ¿qué hace?

Este escenario es una imagen de la gracia del Padre celestial al enviar a su Hijo al mundo. No hubo ninguna ocasión especial; Dios estaba decidido a salvarnos, a pesar de que lo ignoramos y nos rebelamos contra Él. Esto es gracia: la bondad del Señor extendida a aquellos que no la merecemos y no tenemos manera de ganárnosla.

Vemos la plenitud de la gracia del Padre en su Hijo. Primero, el Señor Jesús cumplió los requisitos de la ley divina al vivir de una manera perfecta. Segundo, su vida sin pecado le permitió pagar el costo de nuestros rebeldes caminos. Tercero, Cristo sacrificó su vida en la cruz para pagar por nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. Cuarto, Dios cuenta la muerte de su Hijo como el pago por cada pecado que hemos cometido o que cometeremos. Quinto, la justicia de Cristo se convierte en nuestra propia justicia mediante la fe (Ro 4.5).

¿Qué hará con el generoso regalo de la gracia de Dios: rechazarlo o aceptarlo, y así dar los pasos para conocer al Señor?

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Un Dios de gracia

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