La relación de un creyente con el Señor es de completa unidad.

Filipenses 4.19

Jim ahorró durante mucho tiempo para hacer un crucero por Alaska. Por fin estaba a bordo con dos maletas. La primera noche, cuando escuchó que se anunciaba por el altoparlante: “La cena está servida”, sacó unas galletas de su maleta y se sentó a la mesa en su pequeña cabina. Todos los días, a la hora de la comida, repetía el ritual. No era que a Jim no le gustaran los sabrosos banquetes de la nave, era que no sabía que sus comidas estaban incluidas en el precio del boleto. Durante dos semanas disfrutó de hermosos paisajes y de la vida silvestre desde las cubiertas, pero estuvo consumiendo comida seca y vieja en su cabina.

Esta triste historia es una metáfora de la forma en que algunos creyentes siguen a Cristo. Dios ha prometido satisfacer todas las necesidades de sus hijos: sus riquezas ilimitadas están incluidas en el precio que Cristo pagó por su salvación (Ef 1.18). Sin embargo, muchas personas están tratando de vivir de sus propios recursos. No se dan cuenta de que la riqueza del amor, el poder y la provisión de su Padre está en su “menú”. La relación de un creyente con el Señor es de completa unidad. Cristo es nuestra vida. Su Espíritu vive a través de nosotros. Por consiguiente, tenemos acceso a su poder, fortaleza y entereza. Jim no sabía que tenía el derecho de satisfacer su hambre de una manera exuberante. Aprenda de este ejemplo y descubra en la Palabra de Dios las riquezas a las que tiene derecho por medio de la fe. Dios ofrece a los creyentes todo lo que se requiere para vivir bien y con sabiduría; por tanto, confíe en Él para todas sus necesidades.

Devocional original de Ministerios En Contacto

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Confianza en Dios para todas las necesidades

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